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Reinauguración Cedoc

El Centro de Documentación y Archivo fue reinaugurado en agosto 2017 gracias al financiamiento del Fondo de la Cultura y las Artes,  en un proyecto patrimonial de salvaguardia.

A continuación el discurso de la responsable del proyecto y a la vez directora del Cedoc, en un evento que contó con numerosos invitados del mundo de los derechos humanos, de la educación, y amigos en general.

El primer paso que dan los pueblos libres es darse grandes bibliotecas” decía el texto publicado el 19 de agosto de 1813 en  El Monitor Araucano, órgano oficial del gobierno; de la misma manera hoy pensamos que los archivos de la memoria y los derechos humanos son un paso importante en el proceso de memorialización y construcción de una verdadera cultura basada en los derechos humanos.

Los archivos de la Memoria y los DDHH reconstruyen el mundo de lo político-social, y por lo tanto deben ser analizados en esa lógica, con su fuerza, su gramática, su estética y épica.

Podemos decir que los procesos de  interpretación y análisis de la significación de los discursos que contienen estos documentos, deben hacerse siguiendo el sentido práctico, una conquista contra el sentido común de la enunciación, una ruptura epistemológica contra todo lo que parece fuera de los dominios de lo social y que, sin embargo, hay que colocarlo en lo social más inmediato.

Lo esencial es entonces encontrar lo que estaba en juego para decidir producir esta información y definir el orden simbólico del decir a través de la escritura, no por una lógica significante, sino por un conjunto de diferencias de posiciones en un sistema lleno de conflictos y enfrentamientos, entre la información y la desinformación, entre la memoria y el olvido, entre la defensa del otro/a víctima y la indiferencia temerosa de los/as ciudadanos/as.

El análisis de la información que contienen los archivos debe hacerse considerando por un lado el producto mismo y por otro los agentes productores, en la medida que estos están situados en un sistema relativamente autónomo de posiciones y poderes en competición por la conquista de un campo de prestigio y autoridad, enfrentando a otro campo enmarcado por un sistema de dominación. En estas circunstancias, los hallazgos, hitos y otros indicios solo pueden interpretarse tomando en cuenta ese conjunto de fuerzas, es decir la evaluación de todas las consecuencias de las estructuras sociales y simbólicas.

Es en la intersección de este complejo conjunto de relaciones donde se produce esta información, es decir, un contexto dictatorial que a su vez producía la necesidad de un urgente registro de las violaciones a los derechos humanos contenidas en los testimonios, la defensa jurídica de los/as perseguidos/as y la denuncia nacional e internacional de los sistemáticos atropellos a la vida y dignidad humana, negados y distorsionados por los medios de comunicación masiva de la época.

Investigar sobre la historia reciente y ponerlo a disposición del público y especialmente de las nuevas generaciones, es un aporte real al proceso de memorialización. Es un complemento a las acciones emprendidas por el Estado como son las comisiones investigadoras (Comisión de Verdad y Reconciliación y de Prisión Política y Tortura), las políticas de reparación a víctimas, las políticas judiciales, los monumentos, museos y otras marcas territoriales, así como los archivos de documentos, la recolección de testimonios en archivos de historia oral, producciones culturales: cine, fotografía, las fechas de conmemoración, etc.

Los archivos tienen o debieran tener una intencionalidad pedagógica de transmisión hacia las generaciones futuras. Bajo la consigna “recordar para no repetir”, la memoria se asocia tanto a experiencias individuales, como a tragedias colectivas. En esto último la Comisión Chilena de Derechos Humanos tiene una tradición que se encuentra plasmada justamente en su Centro de Documentación y Archivo.

Abordar la memoria involucra referirse a recuerdos y olvidos, narrativas y actos, silencios y gestos. Hay en juego saberes, pero también hay emociones. Y, hay también huecos y fracturas. En principio, hay dos posibilidades de trabajar con esta categoría: como herramienta teórico-metodológica a partir de conceptualizaciones desde distintas disciplinas y áreas de trabajo. Otra como categoría social a la que se refieren (u omiten) los actores sociales, su uso (abuso, ausencia) social y político, y las conceptualizaciones y creencias del sentido común.

El Archivo de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, tal vez es poco conocido, por no existir las condiciones materiales y humanas para constituirlo en un espacio al servicio de la ciudadanía. Proyectar parte de él a las plataformas virtuales es nuestra actual misión, aunque queremos reiterar que entre nuestros objetivos lo esencial es crear un espacio de reflexión sobre la historia reciente y las violaciones a los derechos humanos, reconocer y debatir sobre las disputas por la memoria y los procesos de memorialización, preservar la memoria para proyectarse al futuro, preparar el legado para las generaciones venideras en la convicción de que es de mayor riqueza y efectividad que las metodologías virtuales.

Nuestro deseo íntimo es crear una línea de trabajo-Pedagogía de la memoria que aborde el pasado reciente desde el presente mirando al futuro, donde el proyecto histórico es constitutivo del proceso dialéctico de la memoria. En este sentido, los años de trabajo desde la creación del Archivo, ha significado una acumulación de prácticas que lejos de agotar las complejidades del abordaje del pasado reciente abren un horizonte enorme de interrogantes, a los que es necesario considerar desde diferentes miradas y trayectorias.

Este espacio es entonces la oportunidad para compartir las experiencias de estos años, conscientes de que los espacios de formación colectiva como éste son necesarios para renovar las miradas y las estrategias, problematizar las certezas y construir nuevos anclajes con nuevas preguntas.

Para comenzar, plantearnos interrogantes que nos sirvan como marco. Por ejemplo: ¿Por qué hablamos de pedagogía de la memoria? Por cierto, uno de los ejes centrales de este trabajo archivístico y documental está relacionado con la transmisión.  Pero, ¿De qué relatos se trata? ¿Cómo generamos procesos de apropiación de ellos? ¿Cómo abordar las múltiples tramas que componen la complejidad de nuestro pasado reciente? ¿Cómo proponer herramientas de análisis que vinculen los acontecimientos relacionados con la persecución política, la represión, los crímenes de lesa humanidad con nuestra identidad como sociedad post genocida? ¿Cómo contar el significado profundo que tiene para la democracia la materialización en políticas concretas de la consigna memoria verdad y justicia?

Los archivos también tienen como objetivo, guiar, es decir hacen referencia a ir delante mostrando el camino, conducir, dirigir a alguien, mostrar los indicios y señales. Concebimos estos espacios no sólo como guardianes de un relato que debemos custodiar, cuidar, preservar, sino y principalmente como espacios abiertos, abarcadores, relacionales, atentos a la dinámica de la conquista, a la disputa permanente entre memorias, olvidos y silencios de diferentes agentes que disputan legitimidad, reconocimiento, saber.

Archivos como espacio y soporte para la construcción de memorias, y no como memoria en sí misma. Espacio para pensar el conocimiento del pasado reciente, no como relato literal de los acontecimientos, sino como relatos a partir de las modificaciones y transformaciones que vive el sujeto en la construcción del conocimiento y en el encuentro de memorias.

Archivo como espacio para hacer posible la pedagogía de la memoria en la articulación de los registros, llámense cartillas de formación, boletines informativos, relatos de denuncias, casos judiciales etc. con todas sus complejidades, para facilitar el proceso de transmisión. Transmisión para pensar los puentes de articulación entre la construcción de memorias y los relatos en los que se comunica.  Lejos de pensar la transmisión como legado de un saber, apostamos a pensar este acervo cultural de Memoria con sus trayectorias y experiencias particulares en un encuentro de sentidos y de apropiación. La posibilidad de la apropiación del legado, la transformación de este acervo en una pertenencia donde sentirse parte de la historia, que deje una marca o una huella en la subjetividad, en la identidad, en la reflexión, en definitiva en lo que es el corazón de lo que denominamos experiencia formativa. Los archivos son un tesoro y desafiamos a los historiadores y a otros profesionales de las ciencias sociales a descubrirlo.

Este centro de documentación es amplio, hay fotografías, contiene un archivo sonoro, un archivo audiovisual, afiches, obras de arte. Del archivo sonoro se ha apropiado un grupo de estudiantes para digitalizar la información que se encontraba hasta ahora encapsulada, tenemos una interesada en las obras de arte y esperamos que pueda en un futuro cercano llevar adelante su proyecto,  así como esperamos que alguien se interese en el archivo audiovisual, es un ofrecimiento que hacemos a profesionales o estudiantes.

A modo de cierre, pero en verdad es una apertura, queremos decir que tenemos mucho material para seguir trabajando con quienes quieran unirse a nosotros,  algunos  de los elementos que tenemos a disposición, estamos seguros pueden abrir  líneas futuras de trabajo en sus procesos de formación profesional, en el sentido, en que haya un compromiso con nuestra historia reciente y su involucramiento en procesos colectivos, historia reciente que nos dispone en forma expectante frente al rol que puedan llevar adelante con estudiantes en la búsqueda de caminos y respuestas, en el desarrollo y profundización de la comprensión de lo sucedido para generar una real conciencia de un Nunca Más.