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Para leer la Declaración Universal DDHH

Para leer la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Al cumplirse 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Comisión Chilena de Derechos Humanos, hace esta contribución a las nuevas generaciones, cuyo objetivo es ayudar desde nuestra mirada, a la comprensión de esta Carta Fundamental para su mejor difusión.

 Existen muchas lecturas posibles de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Siendo ella un producto de un consenso universal, su verdad consiste en la relación de solidaridad de los pueblos del mundo, que acerca y comunica las más variadas perspectivas religiosas, agnósticas, filosóficas, científicos, políticos y culturales, que la riqueza de la humanidad ha hecho posible.

La Comisión Chilena de Derechos Humanos no propicia, entonces, una lectura única u oficial de esta Declaración. Sostiene la legitimidad del pluralismo de lecturas, exigiendo que estos se apoyen honestamente en el Texto expreso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Por ello, al publicar este documento, sólo se ofrece una posibilidad, que expresando a su autor, se estima que cumple con el requisito anterior.

I – Presentación

Para leer la Declaración Universal de los Derechos Humanos hay que tener presente su historia, la relación de ella con el movimiento por estos derechos fundamentales y las preocupaciones específicas de nuestro país.

  1. Esta Declaración no es un catálogo de derechos abstractos o ideales, sino una síntesis de la experiencia histórica de la humanidad.
  • En Chile, los derechos humanos surgieron como respuesta de las luchas democráticas por la democratización del país. Se llamaron pleno empleo, programas de vivienda, reforma agraria, democratización de la educación, promoción popular, participación de los trabajadores, superación del sub desarrollo y la dependencia, promoción de la cultura, etc. etc.

Primero nacieron los derechos de las personas, luego los derechos de los pueblos, hoy se lucha por los derechos de la humanidad, y seguramente mañana se estará buscando una nueva síntesis de esas tres generaciones de derechos.

No se crea entonces que la Declaración es el fruto de un filósofo, pensador, jurista o político genial. Ella nace desde el corazón del sufrimiento, apoyada en la legitimidad que otorga la entrega de tantos a los ideales de todos.

Detrás de cada párrafo y de cada artículo, se esconden esfuerzos pequeños e inmensos, de seres humanos solitarios y pueblos completos. Muchos son los que dieron la vida por obtener que uno o más derechos fueren reconocidos.

Sin embargo, desde septiembre de 1973, la experiencia de los derechos humanos cambia de nombre y hoy se habla de la cultura de la vida que busca superar la cultura de la muerte que brota de los asesinatos, la tortura, los arrestos y allanamientos arbitrarios, las relegaciones y el exilio, los secuestros y ocupaciones militares de poblaciones completas, en medio de la cesantía, el hambre y la miseria de un pueblo cautivo, a quién se le niega toda expresión de su derecho a la libre determinación.

Se comienza a ordenar su contenido desde los tres grandes atentados contra la humanidad, que están presentes en Chile: el Hambre y la Miseria, los Actos de Barbarie Ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y la Tiranía y la Opresión. Luego se establecen los cuatro principios que orientan las relaciones entre estos derechos, la interpretación de sus contenidos, como también lo criterios de su aplicación, promoción y defensa.

Finalmente, de la síntesis de esos dos capítulos, brotan los cuatro conceptos básicos del sistema de los Derechos Humanos, a saber:

  • los derechos humanos propiamente tales,
  • el derecho a la libre determinación del pueblo,
  • el Estado de Derecho,

la Democracia.

3) Estos cuatro términos poseen una relación sistemática entre sí.

Los dos primeros –derechos humanos y libre determinación del pueblo- son las fuentes originarias, y los principios de legitimación de todo orden social, cultural, económico y político. Como tales, constituyen los impulsos vitales de toda sociedad, exigiendo su constante respeto y ampliación de su vigencia, criticando las instituciones, promoviendo lo mejor de la humanidad.

El Estado de Derecho, como elemento conservador del orden, busca establecer en formas concretas la realización de estos derechos, a través de un sistema institucional que los exprese, conforme a la conciencia alcanzada por la humanidad sobre su significado y amplitud.

La Democracia, por su parte, en cuanto sistema de participación en los frutos del desarrollo común, en las decisiones que afectan la vida social en todos los niveles, permite el cambio institucional y el control de ejercicio del poder, para realizar en plenitud creciente el contenido de los derechos humanos.

 

II –  El origen de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La Declaración Universal es el resultado de un acuerdo de consenso entre todos los pueblos de la tierra, por el cual se obliga a su estricto cumplimiento a todos los Estados Nacionales, más allá aún, de las Constituciones Políticas o las leyes que ellos se hayan dado. Se trata por tanto de normas jurídicas que priman sobre cualquier legislación nacional y esta debe ser adaptada a los contenidos de la Declaración Universal y los Pactos Internacionales.

 

(Art. 30 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los Arts. 2 N° 2 y 5 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos).

El origen inmediato de la Declaración Universal, debe encontrarse en la en la traumática experiencia del nacismo y el fascismo en la 2da Guerra Mundial, lo que condujo a crear la Organización de las Naciones Unidas durante la lucha en contra de esos flagelos y luego acordar la Declaración que es el alma de las relaciones internacionales.

El 25 de junio de 1945 se aprobó la Carta de las Naciones Unidas.

En el preámbulo de dicho documento se establecen las intenciones de  la humanidad del modo siguiente:

Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas (estamos) resueltos, a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de las persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y de naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto de las obligaciones emanadas de los tratados y otras fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto de libertad”.

Para hacer realidad esos objetivos, que fueron definidos por los propios pueblos, las Naciones Unidas se proponen:

mantener la paz y la seguridad internacionales”,

“fomentar la libre determinación de los pueblos”,

“desarrollar y estimular el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos”.

 Como una forma de hacer eficaces esos objetivos y propósitos, el 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, por al cual todos los Estados están obligados a cumplirla y hacerla cumplir, entendiéndose que su contenido forma parte intrínsica de la misma Carta de Naciones Unidas.

  1. El Contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Tres son los grandes atentados contra la humanidad que se señalan en esta Declaración.     

  1. En términos políticos, se debe entender que cualquier programa partidario que no asegura el término del hambre y la miseria, de los actos de barbarie y de la tiranía y la opresión, es contrario a los derechos humanos, no pudiendo argumentarse para ello, que en el futuro la realización del programa permitiría superar esas situaciones, se trata por tanto de los requisitos mínimos de cualquier programa político partidario.
  2. Por ello puede decirse, que su superación, es indispensable, es una condición previa e indiscutida, para que pueda afirmarse que en una sociedad se cumple con los derechos humanos en alguna medida.
  3. Estos atentados tienen como característica común la de impedir a quienes los sufren, el acceso a la calidad de sujeto de derechos y por ende, se violan simultáneamente la totalidad de los derechos de la víctima.
  4. El hambre, la miseria, los actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y la tiranía y la opresión, son las principales agresiones en contra de la dignidad de las personas y la soberanía de los pueblos.

1.1.        El Hambre y la Miseria

La aspiración más elevada del hombre es el advenimiento de un mundo en que los seres humanos sean liberados del temor y la miseria.

(2° Considerando)

Para ello los pueblos se han obligado a promover el progreso y a elevar el nivel de vida, dentro de un concepto más amplio de libertad.

(5° Considerando)

Lo que implica que cada persona tiene derecho a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional –habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado- la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

(artículo 22)

Conforme al artículo 1° del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 1.- “Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación”… 2.- Para el logro de sus fines todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales… En ningún caso podría privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia”. De lo dicho se deduce que la exigencia que otorga prioridad absoluta a la erradicación del hambre, además de subordinar cualquier demanda particular a ello, establece un límite de igual naturaleza para los compromisos internacionales –como es el caso del pago de la deuda externa- los que no pueden crear condiciones de perpetuación del hambre y la miseria.

“Todos los hombres, mujeres y niños tienen derecho inalienable a no padecer de hambre y malnutrición, a fin de poder desarrollarse plenamente y conservar sus facultades físicas y mentales. La Sociedad posee en la actualidad recursos, capacidad organizadora y tecnología suficiente y, por lo tanto, la capacidad para alcanzar esta finalidad. En consecuencia, la erradicación del hambre es objetivo común de todos los países que integran la comunidad internacional, en especial de los países desarrollados y otros que se encuentran en condiciones de prestar ayuda”.

(Declaración Universal sobre la erradicación del hambre y la   malnutrición, ONU, 17 dic.1974),

Una vez resuelto ese mínimo absoluto que es la erradicación del hambre y la miseria, la Declaración establece para los Estados y para las personas, respectivamente, los siguientes deberes y derechos, cuya realización aleja a toda sociedad de ese atentado contra la humanidad y al mismo tiempo se desarrolla un proceso continuo de acceso creciente a una mejor calidad de vida y una participación más plena en el ejercicio del derecho a la libre determinación:

1.1.1.     El Derecho al Trabajo, el que comprender, junto con la seguridad del mismo, las siguientes dimensiones complementarias:

el derecho a la libre elección de su trabajo, el derecho a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo, y el derecho a la protección contra el desempleo.

(Artículo 23).

1.1.2.   El Derecho a Fundar Sindicatos y a Sindicarse para la defensa de sus intereses.

(Artículo 23).

1.1.3. El Derecho a una Remuneración Equitativa y Satisfactoria, que a su vez comprende:

Que se respete el principio de no discriminación, de modo que igual salario por trabajo igual; que asegure al trabajador y a su familia una existencia confirme a la dignidad humana.

(artículo 23)

1.1.4.   El Derecho al Descanso, el que también comprende:

El disfrute del tiempo libre, una limitación razonable de la duración del trabajo, vacaciones periódicas pagadas.

(Artículo 24).

1.1.5. El Derecho a un Nivel de Vida Adecuado, que le asegure a él y su familia:

la salud, el bienestar y la asistencia médica;

la alimentación y el vestido,

la vivienda y los servicios sociales necesarios.

(artículo 25).

1.1.6.   El Derecho a la Seguridad Social, que implica entre otras cosas:

Derechos a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez, otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

Derecho al cuidado y asistencia especial a la maternidad la infancia, que se expresen en una protección social.

(artículos 22 y 25).

1.1.7. Derecho a la Educación, el que junto con asegurar su realización efectiva, supone:

que sea gratuita en el nivel de instrucción elemental y fundamental;

que sea obligatoria en ese mismo nivel;

que sea generalizada en el nivel técnico e industrial;

que se asegure el igual acceso para todos a los estudios superiores, en función de los méritos respectivos; que se asegure la libre elección de los padres del tipo de educación que ha de darse a sus hijos.

(artículo 26).

1.1.8. Derecho a Gozar de las Artes y a Participar en el Progreso Científico, y en los Beneficios que de él resulten.

(artículo 27).

1.1.9. Derecho a la Propiedad Individual y Colectivamente.

(artículo 17).

Por su parte, el PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS ECONOMICOS, SOCIALES Y CULTURALES, en su artículo 11 N° 2, que

LOS ESTADOS PARTES EN EL PRESENTE PACTO, RECONOCIENDO EL DERECHO FUNDAMENTAL DE TODA PERSONA A ESTAR PROTEGIDA CONRA EL HAMBRE, ADOPTARAN, INDIVIDUALMENTE Y MEDIANTE LA COOPERACION INTERNACIONAL, LAS MEDIDAS, INCLUIDOS PROGRAMAS CONCRETOS, QUE SE NECESITAN PARA:

MEJORAR METODOS DE PRODUCCION, CONSERVACION Y DISTRIBUCION DE ALIMENTOS…

ASEGURAR UNA DISTRIBUCION EQUITATIVA DE LOS ALIMENTOS MUNDIALES…”

En resumen, una sociedad que supera el hambre y la miseria, puede iniciar el camino de la realización efectiva de los derechos humanos.

Ese trayecto debe asegurar primero el derecho al trabajo, es decir el derecho de toda persona a lograr su realización personal, participando solidariamente en la producción de los bienes –materiales e inmateriales- que traen consigo la satisfacción de las necesidades básicas y el progreso de la humanidad; de acuerdo con las calidades de vida –valores, aspiraciones, y normas de justicia- que los propios seres humanos han definido, para distribuir el producto común equitativamente, en conformidad con las necesidades y con los aportes al mismo, entre todos.

Este derecho implica, entonces, el de fundar sindicatos y a la remuneración justa.

Enseguida, debe promoverse la realización del derecho a un nivel de vida digno, que comprende asegurar la salud, como el crecimiento de la capacidad de vida de cada persona; la alimentación, como la extensión de esa vida en el tiempo; la vivienda, como el desarrollo de la vida afectiva, el amor y la intimidad de la familia, como también, la expansión de la vida en comunidad en cada barrio; finalmente la educación, como el crecimiento de la soberanía del hombre sobre su vida y la naturaleza, y la participación progresiva en el goce de la creación artística, del progreso científico y de los beneficios que de ellos resultan.