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Quienes Somos

DIRECTORIO  2018

Presidente: Carlos Margotta Trincado

Vice Presidente: Manuel Jacques Parraguez

Secretaria General: Lorena Escalona González

Director: Carlos López Dawson

Directora: Carmen Pinto Luna

 

 

Jaime Castillo Velasco

 

” La Comisión Chilena de Derechos Humanos fue fundada en 1978 por Jaime Castillo Velasco, destacado intelectual y hombre de leyes, que presidió la Comisión hasta el año 2003, y otros abogados, artistas, sindicalistas y personalidades chilenas que decidieron reunirse para enfrentar y denunciar los abusos y violaciones a los derechos humanos que se estaban cometiendo en Chile.

El objetivo de la Comisión, planteado en su Acta Constitutiva, fue “… trabajar en nuestro país, como organismo no gubernamental, en forma pluralista, libre y autónoma, por la vigencia efectiva, respeto, protección y promoción de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos consagrados en la carta internacional de derechos humanos, en los tratados, resoluciones y acuerdos complementarios de Naciones Unidas y demás organismos internacionales de los cuales Chile es miembro.” Siguiendo esos principios, la Comisión pasó a ser una de las principales organizaciones de defensa de los Derechos Humanos en Chile y se convirtió en un referente de oposición al régimen militar.

Durante los años de la dictadura, la institución llegó a contar con un equipo de más de 300 funcionarios y colaboradores, muchos de cuales trabajaron de manera voluntaria. Las principales actividades desarrolladas por la Comisión fueron en su mayoría financiadas por organizaciones internacionales de promoción y defensa de los derechos humanos, y estuvieron enfocadas a cumplir dos objetivos principales:

  • Por una parte, difundir y denunciar las violaciones a los derechos humanos que se estaban cometiendo en Chile, a través de la publicación de Informes Mensuales y Boletines Internacionales; y por otra, educar y promover los derechos humanos mediante la organización de seminarios, charlas, debates, y proyectos educativos dirigidos a toda la población, principalmente a los sectores más populares.

Al mismo tiempo, estos objetivos eran desarrollados a través del trabajo con los Comités de Base, organizaciones comunitarias que se generaban en las poblaciones y en los sectores sociales más vulnerables de la ciudad de Santiago; y a través de las diferentes filiales regionales de la Comisión Chilena de Derechos Humanos que se fueron fundando a lo largo del país.

  • Asimismo, cabe destacar el trabajo realizado por la Comisión a través del programa Acción Jurídica, destinado a prestar apoyo judicial a las víctimas de la dictadura y a sus familiares, que acudían a la Comisión con el objeto de interponer denuncias, presentar recursos de amparo y conseguir ayuda para encontrar a los desaparecidos. De forma paralela, se trabajó con los cientos de presos políticos recluidos en las cárceles de alta seguridad. A través de un programa especial, la Comisión Chilena de Derechos Humanos les brindó apoyo judicial y, de modo clandestino, logró difundir algunos testimonios de los presos a través de las cartas y notas que los funcionarios de la Comisión sacaban de las cárceles escondidas en los sombreros y los dobleces de blusas y faldas.

A partir de 1990, tras la recuperación de la democracia en nuestro país, la Comisión Chilena de Derechos Humanos debió acomodar sus actividades al nuevo contexto. Esta reestructuración fue necesaria no sólo porque ya no se vivía bajo un régimen militar, sino porque con el retorno a la democracia la ayuda internacional fue decayendo, y porque muchos de los funcionarios y colaboradores de la Comisión debieron salir en busca de trabajo.

Bajo esas circunstancias, la Comisión Chilena de Derechos Humanos centró sus actividades en torno a los temas de Educación y Difusión, a través de publicaciones y de actividades de promoción y reforzó los programas enfocados a la defensa y difusión de los derechos humanos de los grupos más vulnerados de nuestro país: las mujeres, los niños, los trabajadores, los indígenas, entre otros. Asimismo, se enfocó en el servicio prestado a través de su Centro de Documentación, que se había ido formando durante los años de existencia de la institución y que en la década de los 90 fue abierto a los investigadores, estudiantes e incluso a las víctimas que en los primeros años de la democracia dieron su testimonio ante la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación.

Durante esta etapa la Comisión recibió en cesión de uso gratuito una casona antigua, construida en 1934, ubicada en Santa Lucía 162, en el centro de Santiago, obra del arquitecto Alberto Cruz Montt, (1879‐1955), destacado arquitecto nacional y sin dudas uno de los arquitectos más cotizados de principios del siglo XX .

Dicho edificio, que hasta hoy sigue siendo la sede de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, carga con su propia historia; en 1972 la casona de Santa Lucía fue comprada por el partido político de izquierda Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), que en esa época formaba parte del gobierno de la Unidad Popular. Tras el golpe militar de 1973, la junta de gobierno prohibió todos los partidos políticos considerados de orientación marxista y decretó que “sus bienes pasarán al dominio del Estado y la Junta de Gobierno los destinará a los fines que estime convenientes.” En el caso de la casona del MAPU, fue habilitada como una clínica clandestina que sería conocida como la Clínica Santa Lucía. Según el informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (2007, p. 469) “La principal función de ese recinto fue la atención del personal de la DINA y de sus familias. Sin embargo, en varias ocasiones personas que estaban detenidas, en poder de la DINA, incluso algunas que luego desaparecieron, fueron llevadas a esa clínica para ser curadas de graves dolencias o de las resultas de la tortura sufrida.”

Por esta razón resulta relevante que ese mismo recinto luego haya sido cedido a la Comisión Chilena de Derechos Humanos, como organismo representativo de la lucha contra la dictadura y defensor de la democracia alcanzada en 1990.

Entre los objetivos planteados por el proyecto Rescate del Acervo Documental de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, sin duda ha estado el de recuperar los archivos, documentos bibliográficos y materiales audiovisuales, recopilados por la Comisión durante sus años de existencia, tarea que aún no se ha terminado. Se trata de un material que en su conjunto, da cuenta de la realidad vivida por Chile durante los años de dictadura, y los primeros años de la década de 1990.